Warren Buffett

Warren Edward Buffett, nacido en Omaha, Nebraska, en 1930, es una figura que trasciende el mundo de las finanzas para instalarse en el imaginario cultural estadounidense. Con una fortuna estimada en más de 148 mil millones de dólares en 2026, no es solo su capacidad de acumular riqueza lo que lo distingue, sino la filosofía con la que lo hizo.

Sin embargo, la narrativa del “abuelo frugal de Omaha” convive con una realidad más compleja: la de un inversor cuya fortuna se ha apalancado en la búsqueda deliberada de monopolios. Este artículo explora quién fue, sus aportes y las sombras que han marcado su legado.

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¿Quién fue?

Buffett no se convirtió en genio por accidente. A los siete años leía One Thousand Ways to Make $1000 en la biblioteca pública; a los once compró sus primeras acciones y a los catorce ya declaraba impuestos. Hijo de un congresista y corredor de bolsa, su educación fue una mezcla de empirismo callejero y academia.

Warren Buffett

Rechazado por Harvard Business School, Buffett encontró su verdadera universidad en Columbia, bajo la tutela de Benjamin Graham, el padre de la inversión en valor (value investing). Graham le enseñó que una acción no es un ticket de lotería, sino una fracción de un negocio. En 1956, con cien mil dólares propios y capital de familiares, fundó Buffett Associates. En 1962 comenzó a comprar acciones de una moribunda textil, Berkshire Hathaway, y para 1965 ya la controlaba.

Aportes:

El principal legado de Buffett es haber convertido la inversión en una disciplina ética y racional. Mientras Wall Street especulaba, él buscaba “márgenes de seguridad”: empresas cuyo precio de mercado era muy inferior a su valor intrínseco.

La filosofía del “Moat”
Buffett popularizó la idea de invertir en empresas con ventajas competitivas imposibles de replicar. No buscaba gangas baratas; buscaba castillos rodeados por un foso lleno de cocodrilos. Coca-Cola, American Express o See’s Candies son ejemplos de marcas con poder de fijación de precios y lealtad inquebrantable.

El largo plazo
Su famosa frase “nuestro período de tenencia favorito es para siempre” revolucionó la gestión de carteras. Entre 1964 y 2024, Berkshire Hathaway logró una rentabilidad anualizada superior al dieciséis por ciento, superando ampliamente al S&P 500.

Filantropía
En 2010, junto a Bill Gates, lanzó The Giving Pledge, comprometiéndose a donar el noventa y nueve por ciento de su fortuna. Hasta 2025, había entregado cerca de sesenta y cinco mil millones de dólares, principalmente a la Fundación Gates.

La denuncia fiscal
Contradiciendo los intereses de su clase, Buffett abogó por aumentar los impuestos a los superricos. La “Regla Buffett” propuesta por Obama buscaba que los millonarios no pagaran un tipo impositivo menor que sus secretarias.

Críticas

Detrás del mito del inversor virtuoso yace una realidad incómoda. Una exhaustiva investigación periodística destapa que la fortuna de Buffett no es fruto exclusivo del libre mercado, sino también de la captura de monopolios y la explotación de regulaciones favorables.

El monopolio como estrategia
Buffett admite sin tapujos que busca empresas con “poder de fijación de precios”. Su inversión en Moody’s es paradigmática: durante la crisis de 2008, Moody’s fue señalada como facilitadora clave de la catástrofe al otorgar calificaciones AAA a bonos basura. Buffett, accionista mayoritario, declaró ante la comisión investigadora no saber nada de la gestión de Moody’s. Sin embargo, sabía perfectamente que Moody’s, junto a S&P y Fitch, controlaban el noventa y cinco por ciento del mercado, un oligopolio imposible de penetrar.

Verisign y la renta del monopolio
Otro caso es Verisign, empresa que controla los dominios .com y .net. Buffett invirtió en ella porque goza de un contrato gubernamental exclusivo que le permite subir precios anualmente sin mejora del servicio, simplemente por carecer de competencia.

Evasión fiscal estructural
Aunque predica la conciencia fiscal, la estructura corporativa de Berkshire Hathaway ha sido criticada por minimizar impuestos de forma agresiva. En 2015, el propio Buffett admitió haber pagado una cantidad irrisoria en impuestos en relación con su riqueza declarada.

El error de IBM y la tecnología
Su aversión a invertir en lo que no entiende le hizo perder el tren de Google y Amazon en sus inicios. Buffett admitió que no invertir en Google fue un error mayúsculo, especialmente cuando su propia filial, GEICO, era una de las mayores compradoras de anuncios de la plataforma.

Conclusión

Warren Buffett es un hombre de paradojas. Defiende el capitalismo competitivo, pero prospera con monopolios regulados; pide impuestos a los ricos mientras estructura su holding para minimizarlos; predica la modestia y vive en la misma casa desde 1958, pero controla un imperio de ferrocarriles, energía y finanzas.

En mayo de 2025 anunció su retiro como CEO, cediendo el testigo a Greg Abel. Más allá de los números, su verdadero legado no es solo la fortuna, sino la discusión sobre qué tipo de capitalismo premiamos: ¿el del inversor paciente o el del rentista de monopolios?

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