El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) se ha consolidado como una puerta de entrada al mundo bursátil para las pequeñas y medianas empresas (pymes) en España. Concebido como un trampolín hacia la bolsa tradicional, este mercado ofrece una oportunidad única de financiación y crecimiento, aunque no exenta de desafíos.
Este artículo te explicaremos en qué consiste, cuáles son sus características principales y repasa algunos ejemplos significativos de empresas que han formado parte de él.
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¿Qué es el MAB?
El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es un mercado de valores español diseñado específicamente para empresas de reducida capitalización que buscan expandirse sin asumir los elevados costes y las exigencias de supervisión del mercado continuo.

Puesto en marcha en julio de 2009 por Bolsas y Mercados Españoles (BME), su objetivo principal es ofrecer a las pymes una vía de financiación alternativa a la tradicional deuda bancaria, permitiéndoles captar capital de inversores para impulsar sus proyectos de crecimiento.
En 2020, el MAB pasó a denominarse BME Growth, aunque su esencia y funciones permanecen intactas.
Características principales del MAB
El MAB se distingue del mercado continuo por una serie de características adaptadas a la medida de las empresas más pequeñas:
- Requisitos de incorporación flexibles: Para acceder al MAB, las empresas no necesitan un largo historial ni un tamaño mínimo tan elevado como en la bolsa tradicional. Sin embargo, deben demostrar que tienen un negocio establecido, con un plan de crecimiento viable, una estructura sólida y, generalmente, unos ingresos históricos en torno a los 10 millones de euros. Es imprescindible presentar cuentas auditadas por una firma de reconocido prestigio.
- Figura del Asesor Registrado: Una de las piezas clave del MAB es la figura del asesor registrado (normalmente un banco de inversión o una consultora). Este asesor evalúa la idoneidad de la empresa para cotizar, la ayuda a cumplir con todos los requisitos de entrada y le guía en sus obligaciones de información una vez dentro del mercado. Es un acompañante constante que garantiza que la empresa juegue con las reglas establecidas.
- Menores costes y obligaciones de información: Aunque los requisitos de transparencia son significativos, son menores y más proporcionados al tamaño de la empresa que los del mercado continuo. Las compañías deben publicar informes financieros periódicos y comunicar hechos relevantes, pero con una frecuencia y un nivel de detalle adaptados.
- Proveedor de Liquidez: Para evitar que la acción sea ilíquida y que los inversores puedan comprar y vender con facilidad, las empresas que salen al MAB deben contratar a un proveedor de liquidez. Esta entidad se encarga de poner precios de compra y venta de las acciones de forma continua, facilitando así la negociación.
- Supervisión: El MAB es gestionado por BME, mientras que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) supervisa únicamente posibles abusos de mercado, como el uso de información privilegiada. La supervisión de la información financiera recae en el propio mercado y en el asesor registrado.
Ejemplos de empresas en el MAB
A lo largo de su historia, el MAB ha visto pasar por sus filas a empresas de muy diversos sectores, con trayectorias que van desde el éxito rotundo hasta el fraude y la desaparición.
Casos de éxito y crecimiento
Varias compañías han utilizado el MAB como un verdadero trampolín para crecer y, en algunos casos, dar el salto al mercado continuo.
- Masmóvil: Es quizás el ejemplo más paradigmático de éxito. Debutó en el MAB en 2012 con una modesta capitalización y, gracias a la financiación obtenida y una agresiva estrategia de crecimiento, logró convertirse en un gigante de las telecomunicaciones. En 2017 dio el salto al mercado continuo y llegó a formar parte del Ibex 35, para ser posteriormente excluida tras una opa millonaria.
- Greenalia: Esta empresa energética gallega, especializada en biomasa y energías renovables, llegó a convertirse en una de las cuatro mayores firmas del MAB por capitalización, alcanzando un valor de más de 266 millones de euros antes de dejar de cotizar en 2022.
- Altia: Es un ejemplo de crecimiento orgánico y constante. Esta consultora tecnológica con sede en A Coruña salió al MAB en 2010 y ha utilizado el mercado para financiar su expansión, mejorando año tras año sus resultados y consolidándose como una de las referentes del sector en el mercado alternativo.
El lado oscuro: fraudes y fracasos
Sin embargo, el MAB también ha sido escenario de sonados fracasos que han puesto en entredicho su modelo de supervisión.
- Gowex: Es el mayor fiasco de la historia del MAB. La empresa, que ofrecía wifi gratuito en ciudades, llegó a estar muy bien valorada en el mercado. En 2014, un informe de la firma Gotham City Research destapó que sus cuentas eran un fraude masivo. Su fundador, Jenaro García, confesó que había estado falseando los resultados durante años, lo que llevó a la suspensión de la acción y a enormes pérdidas para los inversores.
- EiDF Solar: Un caso más reciente es el de esta energética de autoconsumo. Llegó a estar valorada en más de 1.700 millones de euros y aspiraba a dar el salto al continuo. Sin embargo, en 2023, su cotización fue suspendida tras tener que reformular sus cuentas por discrepancias con su auditor. Un informe forense posterior reveló la omisión de información “muy relevante” para los accionistas, lo que provocó un desplome de su valor superior al 80%.
- Otras empresas en concurso: El MAB también ha visto cómo numerosas compañías acababan en concurso de acreedores o eran liquidadas. Entre ellas se encuentran nombres conocidos como la juguetera Imaginarium, la productora de Pocoyó Zinkia (la primera en debutar en el MAB), o la web de bodas Bodaclick.
Conclusión
El Mercado Alternativo Bursátil (BME Growth) representa una herramienta financiera vital para el tejido empresarial español, ofreciendo a las pymes una oportunidad de acceso a los mercados de capitales que de otro modo les sería inalcanzable. Sus características flexibles, con el apoyo de asesores registrados, lo convierten en un ecosistema único para el crecimiento empresarial.
No obstante, como se ha visto, invertir en el MAB conlleva un riesgo elevado. La menor supervisión y el perfil de empresas en fase de crecimiento lo hacen más vulnerable a la volatilidad y, en casos extremos, al fraude. Para las empresas, es un escaparate y una fuente de financiación inigualable; para el inversor, es un terreno de oportunidades que requiere un análisis profundo y una visión a largo plazo, más allá de los brillos de las historias de éxito o las sombras de los fiascos pasados.
