Luis de Molina

Nacido en España en 1535, Luis de Molina fue uno de los mejores personajes dotados y más educados en el período de revitalización escolástica en la Península Ibérica del siglo XVI. Fue, asimismo, miembro de la orden de los jesuitas, pasó 29 de su vida en Portugal, primero como estudiante y luego como profesor de Teología, Derecho y Filosofía. Fue un erudito talentoso y un escritor certero, cuya incansable devoción por los estudios lo llevó a escribir Concordia, su obra teológica más famosa.

Aunque más conocido como teólogo, Molina también fue un abogado de renombre y un filósofo político astuto. Escribió sobre innumerables temas, desde la esclavitud y la economía hasta la guerra. Su filosofía política fue completamente explicada en la obra de cinco volúmenes, publicada póstumamente, De Justitia et Jure, considerada por muchos como su obra más importante.

En él, Molina no solo esboza una Teoría del Derecho, sino que también demuestra sus puntos de vista en el ámbito económico, en línea con el liberalismo clásico, en temas como: carga tributaria, controles de precios y monopolios, particularmente en relación con el Estado.

Luis de molina

Pensamientos de Luis de Molina

Detrás del pensamiento social de Molina hay una creencia inquebrantable, compartida por muchos de los primeros pensadores jesuitas, en el libre albedrío de la persona humana.

Según Molina, “El agente llamado libre es aquel que, una vez postulados todos los prerrequisitos para actuar, es capaz de actuar o no actuar, o es capaz de hacer una determinada cosa de tal manera que también es capaz de hacer algo contrario «. Teológicamente, el enfoque de Molina en la libertad de la voluntad se vuelve algo más intrincado y, en el siglo XVI, más controvertido: comprender la naturaleza de la acción humana libre a la luz de la gracia de Dios y la presciencia divina. En esencia, la persona humana, dice Molina, es un agente activo de la voluntad divina.

Este concepto de agente activo también es aplicable a las esferas políticas. De hecho, el concepto de libertad humana forma la base de la visión de Molina de la sociedad civil, en la que las personas, por la gracia de Dios, son libres de actuar virtuosamente como ciudadanos, tomando sus propias decisiones sobre asuntos de su propio bien, sean físicos y espirituales.

Este concepto encuentra expresión concreta en los escritos de economía de Molina, donde afirma la importancia de la libertad individual en los intercambios de libre mercado, se opone a la regulación gubernamental de precios y mercados, condena la esclavitud como inmoral y apoya una teoría de los derechos de propiedad. Las opiniones de Molina sobre estos temas, y muchos otros, continúan influyendo en teólogos, filósofos y economistas hasta el día de hoy.

Monolismo

El molinismo condujo a una seria lucha teológica entre dominicos y jesuitas durante más de tres siglos. Las asambleas especiales en Roma y otros esfuerzos para apaciguar a las dos partes fracasaron. Molina en su Concordia apuntó a una concepción unificada de la justicia y la misericordia divinas, la presciencia y la guía divinas, la predestinación y condenación, y la gracia y la libertad humanas. 

El significado de su teoría radica en su visión optimista de la naturaleza humana, que permite la posibilidad de gracia suficiente, es decir, gracia hecha efectiva por el asentimiento de la voluntad del receptor, y la predestinación en anticipación de los méritos a alcanzar. Su originalidad radica en la reformulación de los puntos de vista tradicionales sobre el conocimiento divino. 

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