En el complejo mundo de la economía internacional, los países deben decidir cómo gestionar el valor de su moneda frente a otras divisas. Esta decisión no es trivial: afecta el precio de las importaciones, la competitividad de las exportaciones, la inflación y, en última instancia, el bolsillo de los ciudadanos.
Entre los distintos regímenes cambiarios existentes, hay uno que ha ganado especial relevancia en las últimas décadas por su pragmatismo y flexibilidad: la flotación sucia (también conocida como dirty float o flotación dirigida).
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¿Qué es la flotación sucia?
La flotación sucia es un régimen cambiario híbrido en el que el tipo de cambio de una moneda fluctúa principalmente según la ley de oferta y demanda en los mercados internacionales, pero el gobierno, a través de su banco central, interviene de manera ocasional para influir en su cotización.

Para entender mejor este concepto, conviene situarlo en el espectro de los regímenes cambiarios. En un extremo encontramos el tipo de cambio fijo, donde el banco central mantiene el precio de la moneda extranjera constante mediante intervenciones permanentes en el mercado. En el otro extremo está la flotación limpia, donde el tipo de cambio se mueve libremente sin ninguna intervención estatal. La flotación sucia se sitúa justo en el punto intermedio: el mercado marca la tendencia, pero el Estado actúa como un “regulador” que suaviza los excesos.
Características principales
Entre sus características principales se encuentran:
Predominio del mercado con intervención selectiva
La característica fundamental de la flotación sucia es que el tipo de cambio se determina mayoritariamente por la oferta y la demanda de divisas. Sin embargo, cuando las autoridades monetarias consideran que la moneda se está desviando excesivamente de lo que consideran saludable para la economía, intervienen comprando o vendiendo divisas para corregir la trayectoria.
Intervención “en contra de la corriente”
Los bancos centrales que aplican este sistema suelen actuar de manera contracíclica: compran dólares cuando el tipo de cambio está bajo (es decir, cuando la moneda local está fuerte) y venden dólares cuando el tipo de cambio está alto (cuando la moneda local se debilita). Como explica el economista Waldo Mendoza, “el banco central rema en contra de la corriente en el mercado cambiario”.
Búsqueda de predictibilidad sin rigidez absoluta
El objetivo de la flotación sucia no es fijar un precio exacto para la moneda, sino mantener la cotización dentro de cierto rango que proporcione predictibilidad a los agentes económicos sin renunciar a la flexibilidad que ofrece el mercado. Esto reduce la incertidumbre para inversionistas, exportadores e importadores, que pueden realizar proyecciones con mayor certeza.
Menor compromiso de reservas que el tipo de cambio fijo
A diferencia del régimen de cambio fijo, donde el banco central debe estar dispuesto a usar todas sus reservas internacionales para mantener el precio establecido, en la flotación sucia el nivel de compromiso de intervención es menor. Las intervenciones son ocasionales y limitadas, lo que permite preservar las reservas del país.
Ventajas y desventajas
Ventajas
- Atenuación de shocks externos: La flotación sucia permite amortiguar el impacto de eventos extraordinarios en los mercados internacionales. Si el dólar cayera fuertemente por algún motivo, el tipo de cambio local también se movería, pero no de manera tan pronunciada como en una flotación limpia.
- Estabilidad macroeconómica: Países como Perú han demostrado que este sistema puede contribuir a una estabilidad monetaria notable. El sol peruano es considerado una de las monedas menos volátiles de América Latina.
- Flexibilidad sin caos: Permite que la moneda se ajuste a las condiciones económicas reales sin exponer al país a oscilaciones bruscas que desestabilicen la economía.
Desventajas
- El tipo de cambio no refleja al 100% la realidad económica: Al existir intervención estatal, el precio de la moneda no es un reflejo perfecto de la situación económica local y externa, como sí ocurriría en una flotación limpia.
- Coste de la intervención: El banco central debe destinar recursos (tiempo y dinero) para monitorear y actuar en el mercado cambiario.
- Riesgo de especulación: La mera posibilidad de intervención puede generar comportamientos especulativos por parte de los agentes que anticipan las acciones del banco central.
Ejemplos de flotación sucia
El caso de Perú: un referente regional
El ejemplo más citado de flotación sucia en América Latina es el de Perú. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) aplica este sistema con notable éxito, interviniendo en el mercado cambiario para evitar fluctuaciones bruscas del sol frente al dólar.
La estrategia ha sido tan efectiva que muchos expertos han hablado de un “milagro económico peruano”, destacando el crecimiento sostenido del país en las últimas décadas. Según el ranking de divisas de Bloomberg, el sol fue la segunda moneda latinoamericana que mejor se comportó frente al dólar en 2022. El BCRP utiliza diversos instrumentos para sus intervenciones, como la compra y venta directa de moneda extranjera.
Otros países
Aunque el término “flotación sucia” se asocia especialmente con Perú, la mayoría de los países del mundo aplican en la práctica algún tipo de flotación sucia, incluso aquellos que teóricamente tienen un tipo de cambio flotante. La razón es simple: en un mundo de economías interconectadas y sujetas a constantes shocks externos, la intervención ocasional del banco central se ha convertido en una herramienta valiosa para mantener la estabilidad sin renunciar a las ventajas del mercado.
Conclusión
La flotación sucia representa un equilibrio pragmático entre dos extremos: la rigidez del tipo de cambio fijo y la volatilidad de la flotación limpia. No es un sistema perfecto, ningún régimen cambiario lo es, pero ofrece a los países una herramienta flexible para navegar las turbulencias de los mercados internacionales mientras mantienen un grado razonable de predictibilidad para sus agentes económicos.
Como demuestra la experiencia peruana, cuando se aplica con criterio y disciplina, la flotación sucia puede contribuir significativamente a la estabilidad macroeconómica de un país. No en vano, es el sistema que, en la práctica, utilizan la mayoría de las naciones del mundo para gestionar el valor de sus monedas.
